Hay momentos que anuncian que septiembre ya está aquí. Y en Almería, uno de ellos tiene nombre propio: el Cristo de la Luz de Dalías.
Cada año, cuando se acerca el tercer domingo de septiembre, este municipio del Poniente se transforma. Las calles comienzan a llenarse de peregrinos, las familias se preparan para uno de los días más esperados del calendario, los nardos ponen aroma a la celebración y la pólvora vuelve a convertirse en una de las grandes protagonistas.
Pero si hay algo que hace especial al Cristo de la Luz es que no se trata únicamente de una fiesta. Es una tradición profundamente arraigada que generación tras generación ha conseguido mantener vivo un sentimiento que une a vecinos, familias, peregrinos y visitantes.
La devoción al Santísimo Cristo de la Luz se pierde en el tiempo. La propia Hermandad reconoce que no se conoce con exactitud cuándo comenzó, aunque algunas leyendas la sitúan en el siglo XVI. Lo que sí está documentado es que en 1804, después del terrible terremoto que sufrió Dalías, el párroco del municipio ya hacía referencia a la imagen del Cristo de la Luz entre los bienes que habían sobrevivido al desastre.
Es decir, hablamos de una devoción que cuenta con más de dos siglos de historia documentada, aunque sus raíces puedan ser todavía anteriores.
Y desde entonces, el vínculo entre Dalías y su Cristo no ha dejado de crecer.
El tercer domingo de septiembre, una fecha marcada en rojo
Si hay un día que los dalienses tienen grabado en el calendario es el tercer domingo de septiembre. Es el día grande. El momento en el que todo aquello que se ha ido preparando durante semanas alcanza su punto máximo y Dalías recibe a miles de personas que llegan desde distintos municipios de la provincia y de otros puntos de España.
La peregrinación es, precisamente, una de las grandes señas de identidad de esta celebración. Desde finales de agosto comienzan a llegar peregrinos y, conforme avanza septiembre, el número aumenta hasta alcanzar su máxima expresión durante los días grandes.
Hay quienes llegan por tradición familiar, quienes cumplen una promesa, quienes vienen para dar gracias y quienes simplemente sienten que no pueden faltar a su cita con el Cristo.
Porque para muchos, volver a Dalías en septiembre es volver a casa.

Una tradición que tiene su propio sonido: el de la pólvora
Hablar del Cristo de la Luz es hablar también de una de las imágenes más características de estas fiestas: la pólvora iluminando el cielo de Dalías.
Los cohetes forman parte de la identidad de la celebración y acompañan a la imagen durante su salida y su recorrido. Las distintas peñas realizan sus mandas y ofrendas, haciendo que el paso del Cristo por las calles esté acompañado por continuas descargas de pólvora.
Y llega un momento en el que parece que la noche se convierte en día.
Es difícil explicárselo a alguien que nunca lo ha vivido. Hay que estar allí, escuchar el sonido de los cohetes, ver las calles llenas, sentir la emoción de quienes esperan la salida y contemplar al Cristo avanzando entre luces, humo y aplausos.
Es una de esas escenas que hacen que Dalías sea Dalías.
Pero la fiesta empieza mucho antes
Aunque el tercer domingo sea el gran día, el Cristo de la Luz se vive durante muchas jornadas.
Este año, la programación de las Fiestas y Cultos del Santísimo Cristo de la Luz 2026 se extiende del 5 al 21 de septiembre, combinando actos religiosos, culturales, musicales y de convivencia.
El programa arrancó el sábado 5 de septiembre con el III Vía Lucis, una peregrinación que partió a las 8:00 horas desde el Campo de Fútbol hasta el Santuario.
Al día siguiente, el domingo 6, llegó uno de los primeros grandes encuentros de estas semanas: el XXIII Pregón al Santísimo Cristo de la Luz, a cargo de Sergio Morante Lucas, seguido de la tradicional comida de hermandad.
También hay espacio para la cultura y la música. El programa de este año incluye el concierto ‘Luz de Luz’, protagonizado por el grupo Ensemble de saxofones de la Escuela Municipal de Música de Berja.
Y, por supuesto, los jóvenes también tienen su propio momento con la Peregrinación Juvenil, celebrada el viernes 11 de septiembre desde la Ermita de San Rafael de Pampanico hasta el Santuario de Dalías, donde tuvo lugar la Eucaristía del Peregrino Juvenil.

Los nardos también anuncian que el Cristo está cerca
Otra de las estampas que forman parte de esta tradición es la ofrenda del primer ramo de nardos.
Este año, el honor recayó en el doctor Claudio Vázquez, jefe de los Servicios Médicos de la Selección Española de Fútbol, en un acto celebrado el 12 de septiembre.
El aroma de los nardos vuelve así a marcar el inicio de los días grandes, convirtiéndose en otro de esos pequeños detalles que hacen que quienes conocen la tradición sepan perfectamente que el Cristo ya está cerca.
Septiembre también es peregrinar
Durante estos días, el Santuario se convierte en punto de encuentro para los pueblos de la comarca.
El Solemne Septenario, que comenzó el 13 de septiembre, reúne cada noche a cientos de fieles y cuenta con la participación de diferentes hermandades, coros y colectivos. Además, las distintas Misas de Peregrinos permiten que vecinos de municipios y núcleos de la comarca lleguen hasta Dalías para encontrarse con el Cristo.
Este año, incluso se ha dedicado una de estas celebraciones a los mayores, enfermos y residentes de centros de la comarca, demostrando que esta fiesta también tiene espacio para quienes quizá no pueden vivirla de la misma manera que hace unos años.
Y es que esa es otra de las grandes riquezas de esta tradición: todos tienen su sitio.
Y llega el gran día: domingo 20 de septiembre
Este domingo, 20 de septiembre, Dalías vivirá su jornada más esperada.
La programación comenzará de madrugada con la Misa de Peregrinos a las 00:00 horas, seguida de la Misa de Alba a las 8:00 y la Misa Mayor a las 10:00 horas, que será presidida por el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, y retransmitida por Canal Sur TV.
Pero uno de los momentos más emocionantes llegará a las 13:00 horas, con la Bajada de la Sagrada Imagen.
El Cristo abandonará su altar para acercarse todavía más a su pueblo, uno de esos momentos que cada año congregan a numerosos fieles y que forman parte de la esencia de estas fiestas.
Por la tarde llegará la Misa Vespertina, a las 19:00 horas, y a las 20:30 horas comenzará la Procesión del Santísimo Cristo de la Luz.
Entonces Dalías volverá a vivir una de sus noches más especiales.
El Cristo recorrerá las calles acompañado por sus devotos y por las tradicionales ofrendas de pólvora de las peñas. Una procesión que, año tras año, convierte el municipio en un auténtico espectáculo de luz, emoción y devoción.
Y cuando el Cristo regrese a su templo, todavía quedará uno de esos momentos que también forman parte de la tradición: la subida de la imagen a su altar y el besapiés, previsto este año a las 00:30 horas.

Una tradición que no entiende de generaciones
Quizá lo más bonito del Cristo de la Luz sea que cada persona lo vive de una manera diferente.
Para unos es fe. Para otros, una promesa. Para muchos, el recuerdo de sus padres y abuelos. Para otros, volver a encontrarse con amigos después de meses. Y para los más pequeños, descubrir una tradición que algún día serán ellos quienes enseñen a sus hijos.
Pero todos terminan formando parte de la misma historia.
Una historia que tiene siglos de recorrido, que ha sabido superar el paso del tiempo y que hoy sigue reuniendo a miles de personas alrededor de una imagen que forma parte inseparable de la identidad de Dalías.
Las fiestas están declaradas de Interés Turístico Nacional de Andalucía desde 1998, un reconocimiento que pone en valor la singularidad de una celebración que combina devoción, peregrinación, cultura popular y una forma muy particular de vivir la fiesta.
Y quizá por eso, cuando llega septiembre, no hace falta explicar demasiado. Porque quienes conocen Dalías ya saben lo que ocurre, huele a nardos, suenan las campanas, los peregrinos empiezan a llegar, las calles se llenan y, cuando cae la noche, el cielo se ilumina.
Es septiembre. Es Dalías. Es el Cristo de la Luz.










