Hay lugares que parecen estar hechos para una película. Paisajes imposibles, aguas cristalinas, montañas áridas y playas que parecen demasiado bonitas para ser reales. Y lo mejor es que no hace falta viajar miles de kilómetros para encontrarlos. Están en Almería.
Nuestra provincia tiene algo que no deja de sorprender: la posibilidad de pasar del paisaje desértico a una playa de aguas transparentes en muy pocos kilómetros. Una combinación de mar, desierto, volcanes, montañas y naturaleza que convierte a Almería en un lugar verdaderamente privilegiado.
Y quizás durante el verano, con las playas llenas y los días de vacaciones, no siempre nos paramos a pensar en lo especial que es tener todo esto tan cerca. Pero llega septiembre y aparece uno de los mejores momentos para disfrutarlo al cien por cien.
Un paisaje que parece sacado del cine
Almería tiene esa capacidad de parecer varios lugares al mismo tiempo. Hay rincones que recuerdan al Caribe por el color de sus aguas, otros que parecen sacados de una isla volcánica y otros en los que el paisaje árido hace pensar que estamos en otro planeta.

No es casualidad que muchos de estos paisajes hayan servido como escenario para películas. El Cabo de Gata, con sus formaciones volcánicas, sus montañas y sus playas prácticamente intactas, tiene una estética difícil de encontrar en otros lugares.
Uno de esos ejemplos es la playa de Mónsul, probablemente una de las imágenes más reconocibles de la costa almeriense. Su característica roca volcánica, su arena oscura y el paisaje que la rodea hacen que parezca un escenario creado expresamente para una película.
Y no hace falta irse muy lejos para descubrir otros rincones capaces de dejar sin palabras. Los Genoveses, Cala de Enmedio o algunas de las pequeñas calas que salpican el litoral del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar recuerdan que la naturaleza puede ser, por sí sola, el mejor decorado.
El privilegio de tenerlo tan cerca
Quizás una de las mejores cosas de vivir en Almería es precisamente esa: tener el paraíso a pocos kilómetros de casa.
Mientras en otros lugares se necesitan horas de viaje para encontrar una playa de aguas transparentes, aquí podemos coger el coche y, en poco tiempo, estar frente al Mediterráneo rodeados de un paisaje completamente diferente.
Podemos empezar el día entre montañas y paisajes áridos, terminarlo frente al mar y disfrutar de un atardecer en una de nuestras calas. Y todo dentro de la misma provincia.
Es fácil acostumbrarse a lo que tenemos cerca. A pasar por determinados paisajes sin detenernos demasiado. Pero basta con que alguien que viene de fuera nos recuerde lo espectacular que es Almería para volver a mirarla con otros ojos.

Y septiembre todavía tiene mucho verano
Además, el verano almeriense no termina cuando llega septiembre, todavía queda mucho por disfrutar. Las temperaturas siguen acompañando, el sol continúa siendo uno de nuestros grandes protagonistas y el Mediterráneo sigue invitando a darse un baño.
Pero septiembre tiene algo más: menos gente. Las playas comienzan poco a poco a recuperar esa tranquilidad que durante julio y agosto resulta más difícil encontrar. Hay espacio para extender la toalla, para caminar por la orilla tranquilamente y para disfrutar del paisaje con una calma diferente.
Es ese momento en el que el verano parece bajar un poco el ritmo, pero todavía no quiere marcharse. Y en Almería tenemos la suerte de que el buen tiempo nos permite alargar esa sensación durante muchas semanas y recordar que no hace falta salir de aquí para sentir que estamos de vacaciones.
Y mientras el verano se despide poco a poco, Almería todavía tiene muchos baños, muchos atardeceres y muchos paisajes de película por delante. ¡Disfrutémoslo con responsabilidad Sæcios!










