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¿Cuál es el origen de la Feria de Almería?

Por Almería Postureo
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Detrás de las luces del Recinto Ferial, las casetas, la música y los miles de almerienses que salen cada agosto hay una historia de siglos. La Feria de Almería ha cambiado muchísimo con el tiempo, pero conserva algunas de sus tradiciones más antiguas y sigue celebrándose alrededor de la festividad de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad.

Así nació la Feria de Almería: de una feria de ganado a la gran fiesta que conocemos hoy

Cuando pensamos en la Feria de Almería, es fácil imaginar el Paseo lleno de gente, las casetas, la música, los abanicos, los Gigantes y Cabezudos, la Batalla de Flores o el bullicio del recinto ferial. Pero la historia de nuestra gran fiesta es mucho más antigua y, curiosamente, la Feria de Almería no nació como una fiesta tal y como la conocemos hoy.

La Feria y Fiestas de Almería están profundamente ligadas a la Virgen del Mar, patrona de la ciudad, y las primeras celebraciones en su honor se remontan al año 1600, después de que la devoción a la imagen comenzara a formar parte de la vida de los almerienses. Durante más de dos siglos, estas celebraciones religiosas fueron ganando importancia, aunque la Feria como tal todavía no existía oficialmente. El gran cambio llegó en 1806, cuando la ciudad solicitó al rey Carlos IV la concesión de una feria que coincidiera con las celebraciones en honor a la Virgen del Mar. La iniciativa tenía también un importante componente económico, ya que Almería quería organizar una Feria Ganadera y Agrícola que atrajera a comerciantes, agricultores y ganaderos y ayudara a impulsar la actividad de la ciudad. Finalmente, la autorización real llegó para su celebración en 1807, y fue entonces cuando nació oficialmente la Feria de Almería.

Con el paso de los años, aquella Feria agrícola y ganadera comenzó a transformarse. A los productos relacionados con el campo y la ganadería se fueron sumando otros comerciantes y artesanos. La Feria dejó de ser únicamente un lugar para hacer negocios y empezó a convertirse, cada vez más, en un gran acontecimiento social. Poco a poco aparecieron nuevas actividades, espectáculos y celebraciones populares. Y ahí está una de las cosas más curiosas de su historia: la Feria de Almería ha cambiado constantemente, pero nunca ha perdido su capacidad para adaptarse a cada época.La Feria de hace 200 años no se parecía a la de nuestros abuelos. La de nuestros abuelos tampoco se parece a la actual. Y, seguramente, dentro de unas décadas muchas de las cosas que hoy consideramos normales serán simplemente recuerdos de otra época.

Tradiciones que siguen vivas generación tras generación

Hay imágenes que parecen transportarnos directamente a la Feria de Almería de hace décadas. Una de las más reconocibles es, sin duda, la de los Gigantes y Cabezudos recorriendo las calles de la ciudad. Estos personajes forman parte de la memoria festiva de Almería desde hace más de un siglo y, aunque su presencia ha vivido diferentes etapas a lo largo de la historia, siguen siendo una de esas tradiciones capaces de unir a varias generaciones. Hoy vuelven a recorrer barrios y calles acompañados de música, despertando la ilusión de los más pequeños y haciendo que muchos mayores recuerden cómo vivían la Feria cuando eran niños.

Pero no son los únicos elementos que han conseguido mantenerse con el paso del tiempo. El pregón, la ofrenda floral y, por supuesto, la procesión de la Virgen del Mar continúan siendo algunos de los momentos más importantes de unas fiestas que, no hay que olvidar, nacieron precisamente ligadas a la patrona de Almería. También la Feria Taurina y la tradicional Batalla de Flores forman parte de esa historia festiva que ha ido pasando de generación en generación.

Y, junto a esas costumbres más antiguas, la Feria también ha ido incorporando nuevas formas de vivirla que, con el paso de los años, han terminado convirtiéndose en auténticas tradiciones. Es el caso de la Feria del Mediodía, una celebración mucho más reciente si la comparamos con los orígenes de la Feria, pero que hoy resulta inseparable de ella. Para muchos almerienses, salir al centro, encontrarse con amigos, recorrer las calles y disfrutar del ambiente se ha convertido en una de las imágenes más características de agosto en la ciudad.

Así, la Feria de Almería ha conseguido algo curioso: mantener vivas tradiciones que llevan más de un siglo formando parte de sus fiestas y, al mismo tiempo, crear otras nuevas que ya forman parte de los recuerdos de varias generaciones. Porque la Feria ha cambiado mucho desde aquella primera celebración de 1807, pero ha sabido conservar su esencia y seguir encontrando nuevas maneras de reunir a toda la ciudad.

Los Coloraos, la historia de Almería también entra en Feria

Otra de las citas que se ha integrado en la programación de las fiestas es la conmemoración de Los Coloraos, uno de los episodios más importantes de la historia contemporánea de la ciudad. Cada 24 de agosto se recuerda a los Mártires de la Libertad, y la recreación histórica se ha convertido también en una de las actividades vinculadas a la Feria. De esta manera, las fiestas no son solo música, diversión o gastronomía. También son una oportunidad para recordar la historia de Almería y algunos de los acontecimientos que marcaron a la ciudad.

Cambio de escenario

A lo largo de sus más de dos siglos de historia, la Feria de Almería ha ido cambiando de ubicación al mismo ritmo que crecía la ciudad. Tras sus primeros años vinculada al entorno de la Catedral y la Plaza Vieja, pasó por lugares como el Paseo de la Alameda, Puerta de Purchena y el antiguo Bulevar —actual Paseo de Almería—. Durante buena parte del siglo XX, uno de sus escenarios más recordados fue el Parque Nicolás Salmerón, especialmente desde los años 60 hasta principios de los 90. Después se trasladó a la zona de la Avenida del Mediterráneo y, ya a comienzos de los años 2000, encontró su ubicación actual en el recinto ferial junto al Estadio de los Juegos Mediterráneos. Una historia que demuestra que la Feria, literalmente, ha ido moviéndose y creciendo junto a Almería.

Más de dos siglos después, la Feria sigue evolucionando

Porque después de más de dos siglos, la Feria de Almería sigue siendo mucho más que una fiesta. Es tradición, recuerdos, reencuentros y nuevas historias que cada generación vive a su manera. Ha cambiado de escenario, ha incorporado nuevas costumbres y ha evolucionado junto a la ciudad, pero hay algo que permanece: cada agosto, Almería vuelve a celebrar, a reunirse y a sentirse más almeriense que nunca.

¡Que viva la Feria de Almería y que viva nuestra Patrona, la Virgen del Mar!

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