Las autoescuelas de Almería enfrentan una crisis grave por retrasos en los exámenes de la DGT. Directivos del sector piden visibilidad para alertar sobre este problema que afecta a miles de alumnos y frena la economía local.
El sector de las autoescuelas en Almería vive una situación insostenible por la escasez crónica de examinadores de la DGT. Casi 8.000 alumnos esperan su turno en la provincia, incluyendo centros de Húrcal-Overa, Albox y la capital, con demoras de hasta dos meses incluso en las pruebas teóricas. Esto bloquea a futuros conductores que necesitan el carnet para acceder a empleos, presentarse a oposiciones o simplemente moverse por una provincia tan extensa y rural como Almería.

Varios examinadores están de baja en la zona, algunos de ellos de larga duración, y la administración no las repone, agravando el caos. Las autoescuelas acumulan listas de espera interminables, enfrentan quejas diarias de alumnos que las culpan injustamente y luchan por pagar nóminas con alumnos ya matriculados pero sin poder avanzar. Además, los estudiantes abonan tasas elevadas a la DGT que no se traducen en servicio, dejando al sector «atado de pies y manos» y al borde de la quiebra en muchos casos.
El drama humano es evidente: jóvenes y adultos ven truncados sus planes laborales o personales por no poder conducir, vital en una zona con transporte público limitado. Las autoescuelas ven mermados sus ingresos pese a los gastos fijos, lo que amenaza con cierres y despidos. Este problema no es nuevo, pero en Almería se intensifica por la alta demanda y la geografía dispersa.
Representantes del sector reclaman mayor atención mediática. Aunque es un problema que afecta a toda España, aquí el deterioro es más acusado año tras año, demandando una respuesta inmediata de las autoridades.
Es hora de que la DGT contrate más examinadores, cubra bajas y simplifique procesos para desbloquear esta situación y devolver la normalidad a miles de almerienses.










