La historia de los pueblos de Vélez-Blanco y Vélez-Rubio guarda entre sus tradiciones el recuerdo de mujeres que, hace muchos años, destacaron por su profundo conocimiento de la naturaleza. Estas figuras, expertas en el uso de plantas, hierbas y remedios caseros, desempeñaron un papel fundamental en la sociedad rural al curar enfermedades y proteger el sustento de las familias a través de sus conocimientos sobre la agricultura.
A pesar de su labor asistencial, el misticismo que rodeaba sus prácticas hizo que, en ocasiones, fueran apodadas bajo el sobrenombre de «brujas». Los relatos populares de la época describían reuniones en cuevas o campos de la sierra durante las noches de luna llena, donde los vecinos aseguraban haber presenciado luces extrañas y escuchado cánticos que alimentaron el folclore local.

Con el paso del tiempo, el desconocimiento generó un clima de recelo entre algunos habitantes de la comarca. Sin embargo, la perspectiva histórica actual permite realizar una lectura muy distinta de su legado:
- Identidad real: Hoy se reconoce que estas mujeres eran, en esencia, curanderas que aplicaban la sabiduría popular para el beneficio de la comunidad.
- Impacto cultural: Su figura ha dejado de verse como una amenaza para integrarse como una parte esencial de la historia y la cultura de Los Vélez.
- Legado botánico: Sus fórmulas y el manejo de la flora autóctona representan un patrimonio inmaterial de gran valor para la provincia de Almería.
El reconocimiento de estas mujeres no solo hace justicia a su labor social en tiempos donde el acceso a la medicina era limitado, sino que refuerza la identidad de una zona que ha sabido conservar sus leyendas sin olvidar el origen real de sus protagonistas.









