Nuestra provincia, es mundialmente conocida por su impresionante extensión de invernaderos, una red agrícola intensiva que ha transformado el desierto costero en una región productora de frutas y hortalizas durante buena parte del año. Aunque la producción tradicional de fresas en España está dominada por la provincia de Huelva, Almería ha ido abriéndose paso con cultivos especializados y técnicas innovadoras adaptadas a sus condiciones particulares.
Clima y ventajas geográficas
Gracias a las temperaturas suaves y al abundante sol mediterráneo, las fresas pueden cultivarse en invernadero desde principios de otoño hasta finales de primavera o verano (aproximadamente de octubre a junio/julio). Estos ciclos largos se logran gracias al microclima almeriense y a la protección que ofrecen las estructuras plásticas que forman el llamado “mar de plástico”, una imagen característica de la agricultura almeriense.
Este clima permite prolongar la producción durante meses en los que otros territorios no tienen fresas disponibles, y favorece la calidad organoléptica del fruto: dulzor, color rojo intenso y un aroma muy característico.
Técnicas de cultivo: innovación y sostenibilidad
En Almería muchas explotaciones utilizan cultivo hidropónico y sistemas sin suelo, que permiten un uso más eficiente del agua y de los nutrientes. Este método prescinde del suelo tradicional y reduce considerablemente el consumo hídrico, un factor clave en una zona con recursos de agua limitados, al mismo tiempo que mantiene altos estándares de calidad.
La introducción de tecnología avanzada, como sistemas de cultivo en tubos hidropónicos y gestionados de manera inteligente, ha permitido incrementar la producción y eficiencia, logrando un rendimiento superior con un uso sostenible de recursos.
Roquetas de Mar: fresas de alta calidad en el Poniente Almeriense
En Roquetas de Mar, la producción de fresas ha crecido notablemente en los últimos años. Aquí, los invernaderos combinan técnicas tradicionales con sistemas hidropónicos de última generación, lo que permite obtener fresas de sabor intenso, color rojo brillante y gran aroma. La recolección se realiza de manera manual para garantizar la máxima calidad del fruto, y la temporada de cultivo se extiende desde octubre hasta junio, lo que permite abastecer tanto al mercado nacional como a clientes internacionales con fresas frescas y de primera categoría.

Un regalo de nuestra tierra
En definitiva, las fresas cultivadas aquí son mucho más que un fruto: son el reflejo de un compromiso con la calidad, la sostenibilidad y la tradición agrícola de la región. Cada fresa lleva consigo el sol mediterráneo, el esfuerzo de los agricultores y el amor por la tierra que nos rodea. Somos afortunados de vivir en un lugar donde la naturaleza y la innovación se unen para ofrecernos productos frescos, saludables y llenos de sabor, un verdadero regalo del territorio que nos conecta con nuestra tierra y nos recuerda la riqueza y belleza de Almería en cada bocado.









