En Almería estamos acostumbrados a mirar al cielo esperando que caiga algo de agua, pero lo del pasado sábado 17 de octubre ha sido demasiado de golpe. La DANA Adam descargó con fuerza sobre el Poniente almeriense y dejó una de esas imágenes que nadie quiere ver: calles convertidas en auténticos ríos, instalaciones inundadas y trabajadores intentando calcular cuánto han perdido en apenas unas horas.
El municipio de El Ejido ha sido uno de los grandes afectados. Allí, las lluvias dejaron alrededor de 70 litros por metro cuadrado en apenas dos horas, una cantidad de agua que provocó importantes inundaciones y daños materiales cuya valoración inicial supera los cinco millones de euros. Y eso que todavía queda mucho por revisar.
Más de 200 coches que ya no volverán a la carretera como estaban
Una de las imágenes más impactantes del temporal se encuentra en la avenida El Treinta, en El Ejido, donde se concentran varios concesionarios de vehículos. La riada entró en las instalaciones con una fuerza tremenda y dejó más de 200 coches completamente inservibles, muchos de ellos nuevos y todavía sin matricular.
En algunas zonas, el agua llegó a alcanzar aproximadamente dos metros de altura. Los vehículos quedaron cubiertos de barro y fango, mientras el agua entraba en los motores, las tapicerías y los sistemas eléctricos. También resultaron dañados talleres, sótanos, maquinaria y recambios.
En Ejidomotor, los responsables se encontraron con la campa de vehículos completamente inundada. En las instalaciones cercanas de Indalo Motor, el agua afectó especialmente al sótano, donde se encuentran el taller y buena parte de la maquinaria.
La situación ha sido tan complicada que, además de las inundaciones, un incendio en el sótano de uno de los concesionarios obligó a desalojar preventivamente instalaciones cercanas. El episodio añadió todavía más dificultades a unas empresas que ya estaban intentando evaluar los daños y recuperar su actividad.
Los responsables de estos negocios han reclamado medidas para evitar que las ramblas vuelvan a provocar una situación semejante. Porque una cosa es que llueva con fuerza y otra muy distinta es encontrarse con cientos de vehículos perdidos y unas instalaciones que necesitan importantes reparaciones.

El campo almeriense también se lleva un golpe importante
Si hay un sector que preocupa especialmente tras estas lluvias, es el agrícola. Los invernaderos del Poniente han sufrido inundaciones, acumulaciones de barro y agua, daños en estructuras y desperfectos en muros y caminos de acceso.
En El Ejido, la primera evaluación municipal calcula que unas 100 hectáreas de invernaderos se han visto afectadas. De acuerdo con los datos publicados por la Cadena SER, la valoración inicial de los daños en suelo rústico asciende a unos 4,34 millones de euros, de los que alrededor de 3,9 millones corresponden a explotaciones agrícolas.
Pero el impacto podría ser mucho mayor si ampliamos la mirada al conjunto de la provincia. Las primeras estimaciones de las organizaciones agrarias sitúan entre 3.000 y 4.000 hectáreas agrícolas inundadas tras el temporal. Por su parte, COAG ha cifrado en 130 las hectáreas dañadas en su evaluación del Poniente y ha reclamado ayudas para los agricultores afectados.
Estas cifras no son directamente equivalentes: unas se refieren a superficie inundada en una primera estimación provincial y otras a daños contabilizados en ámbitos concretos. La evaluación continúa y todavía no se conoce el balance definitivo.
El problema no termina cuando el agua desaparece. El exceso de humedad puede favorecer la aparición de hongos y la pudrición de las plantas, comprometer cultivos que ya estaban en producción y obligar a algunos agricultores a arrancar plantas o asumir pérdidas en plena campaña de invierno.
Para muchas familias, no hablamos únicamente de una finca anegada, sino de meses de trabajo, inversión y cosechas que ahora están en el aire.

Negocios, viviendas, carreteras y edificios públicos afectados
Los daños no se limitan a los concesionarios ni a las explotaciones agrícolas. Las precipitaciones también han afectado a naves industriales, establecimientos comerciales, viviendas, caminos rurales, carreteras, parques y edificios públicos.
Uno de los puntos especialmente castigados ha sido el entorno de la avenida El Treinta, donde el agua entró en distintos negocios. También se han registrado daños en alrededor de 25 edificios públicos, entre ellos centros educativos, pabellones deportivos, el campo de fútbol de Las Norias y el Espacio Murgijoven.
El Ayuntamiento ha tenido que organizar trabajos extraordinarios de limpieza, retirada de barro y materiales arrastrados por el agua, reparación de vías y recuperación de espacios públicos. Santa María del Águila, Las Norias y distintos puntos de El Ejido se encuentran entre las zonas en las que se han desarrollado estas actuaciones.
El Centro de Coordinación Operativa recibió más de un centenar de incidencias relacionadas con el temporal, entre ellas vehículos inmovilizados, bajos inundados y acumulaciones de agua y sedimentos procedentes de las ramblas.
La parte positiva, dentro de una situación tan complicada, es que no se han registrado daños personales en el balance municipal publicado hasta el momento. Los servicios de emergencia y los equipos municipales continúan trabajando para recuperar la normalidad.
Almería, ante el reto de recuperarse y prevenir nuevos episodios
Ahora toca retirar el barro, reparar los desperfectos y hacer números. Agricultores, comerciantes y empresas afectadas necesitan conocer el alcance real de las pérdidas y qué ayudas pueden solicitar para volver a poner en marcha sus negocios.
El Ayuntamiento de El Ejido ha pedido a los agricultores afectados que soliciten los correspondientes informes de daños para que los técnicos puedan visitar las explotaciones y documentar los desperfectos. Para obtener información y asesoramiento, pueden contactar con el Área de Agricultura municipal en el 950 541 003.
Por su parte, COAG ha reclamado ayudas excepcionales y directas, además de un plan de prevención de avenidas e inundaciones en cauces y ramblas.
Y es que, más allá de las cifras, este temporal vuelve a poner sobre la mesa una cuestión importante: cómo mejorar la prevención y reducir el impacto de las lluvias torrenciales en una provincia donde el agua es tan necesaria para el campo como peligrosa cuando llega de golpe.
Porque sí, en Almería necesitamos que llueva. Pero, a ser posible, que lo haga sin dejar cientos de coches para el desguace, invernaderos anegados y a tantas familias pendientes de unas pérdidas que todavía están por cuantificar.
Ahora queda lo más difícil: recuperar todo lo perdido y conseguir que, cuando vuelva a llover con esta intensidad, Almería esté mejor preparada.











