Hay historias de nuestra tierra que empiezan entre risas y terminan dejándote un mal cuerpo que no se quita ni con una caña bien tirada. Almería siempre ha sido tranquila, de buena gente y de terraceo, pero entre finales de los años 80 y mediados de los 90, la provincia vivió su época más negra. Un capítulo oscuro que tuvo como epicentro un barrio emblemático de la capital y que dio lugar a la leyenda del «Psicópata de El Zapillo» (también conocido como el Asesino de los Barrancos).
Todo comenzó entre 1988 y 1989. Mientras el barrio de El Zapillo respiraba su ambiente costero habitual, por sus noches más tardías empezó a merodear una sombra. Varias mujeres que ejercían la prostitución en la zona comenzaron a desaparecer sin dejar rastro. Poco después, los cuerpos empezaron a aparecer en acantilados del Cañarete, barrancos de El Ejido o laderas perdidas de la provincia, siempre con un mismo y macabro patrón: golpeadas, estranguladas y despojadas de sus pertenencias.
La alarma social explotó en la capital y se puso en marcha la conocida Operación Índalo. La policía buscaba a un individuo fuerte, conocedor al detalle de las carreteras secundarias de la provincia y con un coche grande que varias compañeras llegaron a avistar de madrugada. El miedo se instaló de lleno en la noche almeriense: las calles se vaciaron a altas horas y en El Zapillo no se hablaba de otra cosa que no fuera quién podía ser ese «Jack el Destripador» a la almeriense.

A pesar de las investigaciones, las detenciones sospechosas y los ríos de tinta en la prensa de la época, las pistas se fueron enfriando con los años. En 1996 las muertes cesaron de golpe de la misma forma en que empezaron, dejando tras de sí un halo de misterio sin resolver, hipótesis sin confirmar y el expediente sin cerrar del asesino en serie más sanguinario de la historia de Almería.
Hoy en día, El Zapillo es pura vida, tapas en el paseo marítimo y ambientazo joven. Pero los más veteranos del lugar aún recuerdan aquellos años noventa en los que la noche se volvió fría y un verdadero asesino sin nombre sembró el pánico en la ciudad.
¿Conocías la historia del Psicópata de El Zapillo o te la habían contado tus padres?






