Hay historias de Almería que llevan siglos escondidas entre sus calles y monumentos. Algunas hablan de apariciones, otras de personajes que dejaron huella y otras, como la que hoy nos ocupa, de una misteriosa voz que parecía salir del interior de una pared. Su protagonista es el Santo Cristo de la Escucha, una de las imágenes más queridas y veneradas de la Catedral de Almería, cuya historia mezcla leyenda, devoción y un episodio muy triste de nuestra historia.
Para conocer su origen tenemos que viajar varios siglos atrás, hasta la época en la que Almería pasó por diferentes dominios. Según cuenta la tradición, la imagen original del Cristo habría llegado a la ciudad durante el periodo de la primera conquista cristiana, en el siglo XII, bajo el reinado de Alfonso VII.
Sin embargo, cuando Almería volvió a manos musulmanas, la imagen habría sido escondida y emparedada para evitar que fuera destruida. Allí habría permanecido oculta durante generaciones, hasta que, tras la conquista cristiana de la ciudad en 1489, se produjo un descubrimiento que terminaría dando nombre a esta curiosa advocación.
Una voz detrás de una pared: el origen de su nombre
La leyenda cuenta que unos albañiles que trabajaban en una antigua vivienda del casco histórico comenzaron a escuchar una misteriosa voz que parecía proceder del interior de uno de los muros. Aquella llamada repetía una misma palabra: «¡Escucha, escucha!».
Intrigados por lo que estaba sucediendo, decidieron investigar de dónde procedía aquel sonido. Al derribar parte de la pared descubrieron una imagen de Cristo crucificado que llevaba muchísimo tiempo escondida.
El hallazgo habría sido toda una sorpresa para quienes se encontraban allí. La imagen, que según la tradición había permanecido oculta durante siglos para protegerla, volvía por fin a la luz.
De aquella misteriosa llamada habría nacido el nombre por el que hoy conocemos al Cristo de la Escucha. Una historia que ha pasado de generación en generación y que todavía despierta la curiosidad de quienes la conocen.
Eso sí, aunque existen referencias históricas al culto de esta imagen, el episodio de las voces y su descubrimiento emparedado pertenece a la tradición popular y no se puede dar por demostrado documentalmente.

La Guerra Civil acabó con la imagen original
Pero la historia del Cristo de la Escucha no termina con su misterioso descubrimiento. Durante siglos, aquella imagen fue objeto de una gran devoción entre los almerienses y ocupó un lugar destacado en la vida religiosa de la ciudad.
Sin embargo, la Guerra Civil volvió a cruzarse en su camino. En 1936, la talla original fue destruida durante la persecución religiosa que sufrió el patrimonio religioso de Almería. Una imagen que había sobrevivido, según la leyenda, a siglos de ocultamiento terminó desapareciendo en uno de los episodios más difíciles de nuestra historia.
Afortunadamente, su recuerdo no se perdió. El artista almeriense Jesús Pérez de Perceval y del Moral, conocido como Jesús de Perceval, recibió el encargo de realizar una nueva talla tomando como referencia la imagen desaparecida.
En 1941 presentó su obra, una reinterpretación de aquel antiguo crucificado que recuperaba su presencia y permitía mantener viva una devoción profundamente arraigada en la ciudad.
Es precisamente esta imagen, realizada por uno de los artistas más importantes de la historia cultural almeriense, la que podemos contemplar hoy en la Catedral.

Una visita a la Catedral para descubrir una historia muy almeriense
El Santo Cristo de la Escucha se encuentra en su capilla homónima, situada en la girola de la Catedral de la Encarnación de Almería. Allí comparte espacio con otro elemento histórico de gran valor: el sepulcro de alabastro de fray Diego Fernández de Villalán, el obispo que impulsó la construcción de la actual Catedral.
Además, su historia sigue muy presente en la Semana Santa almeriense. El Cristo protagoniza el tradicional Vía Crucis de la madrugada del Viernes Santo, una cita que comenzó a celebrarse por las calles de la ciudad en 1928 y que continúa reuniendo a numerosos fieles.
Así que, si todavía no conoces esta imagen, quizás sea un buen momento para acercarte a la Catedral y buscar su capilla. Porque a veces pasamos delante de monumentos y obras de arte sin imaginar todas las historias que guardan detrás.
Y esta es una de ellas: la de un Cristo que, según cuenta la leyenda, permaneció escondido tras una pared durante siglos, que perdió su imagen original durante la Guerra Civil y que, gracias a la obra de un artista almeriense, sigue formando parte de la memoria de nuestra ciudad.
¡La próxima vez que visites la Catedral, acuérdate de mirar hacia su capilla! Quién sabe, quizás descubras una de esas historias que hacen que Almería sea todavía más especial.






